Es recurrente pasar por la carrera decima con calle primera, lugar donde se encuentra apostado el mítico e histórico Hospital San Juan de Dios, el hospital que tiene gran importancia en la historia de Bogotá y Colombia porque fue uno de los centros hospitalarios de atención a pacientes con enfermedades, traumatismos y especialidades de gran impacto para la ciencia médica, así como, epicentro de investigaciones científicas de punta , que ha quedado postrado en el olvido sin Dios y sin Ley, gracias a la ley 100 de 1993 y a una resolución expedida en 1998 por el presidente de ese momento Andrés Pastrana por supuesta falta de recursos para brindar una medida de salvamento.
El hospital San Juan de Dios, en su historia paso por varias crisis graves las cuales vamos a ir entregando una a una, en los próximos números de FUNCINOTICIAS, sin embargo, no hay que olvidar que son millones de personas que nacieron, crecieron, salvaron sus vidas, que se formaron y trabajaron en este centro hospitalario, que hace cincuenta años -cuentan los abuelos- fue el más importante del país. Al preguntarle a uno de los pacientes de la época, relatan; -este hospital contaba con grandes especialistas que trataban varias enfermedades muy graves para la gente, por ejemplo a mi me descubrieron y me trataron una ulcera gástrica, uno de los médicos la detecto cosa que en otros hospitales no pudieron encontrar-, así habla del hospital que salvo su vida en varias ocasiones doña María Teresa Fernández, quien fue paciente de este en los años ochenta, que además agrega –Mis hijos estuvieron en tratamientos odontológicos con practicantes de la Universidad Nacional, los cuales eran gratuitos y con un trato muy bonito por parte de los doctores-.
Ente tanto, el cierre del hospital ya conmemorará sus Díez años, tiempo durante el cual la falta que le ha hecho el centro medico al país ha sido infinito, mucha gente ya no se acuerda y ya olvido el hospital que no ha tenido dolientes ni intenciones de reabrir. Es así, como un importante hospital, sostenido con el erario público fue cerrado por causa de la ley 100 de 1993, que proyectó la salud pública del país para darle competencia a las empresas privadas para sortear el sistema de seguridad social en salud.
Lo que aún es más grave, es que las y los trabajadores que se declaran después de 10 años de cierre del hospital, como activos; situación que les ha merecido serias persecuciones por causa de su lucha por intentar mantener el hospital san Juan de Dios vivo, e intentarlo reabrir con la naturaleza que tuvo durante mucho tiempo, de prestar un servicio gratuito y social. Estos trabajadores desde el cierre del hospital se encuentran postrados en la desesperanza, porque el hospital era el único sustento para sus familias, y sus derechos han sido gravemente vulnerados al punto que han tenido que llegar a vivir en él, porque aún no les han solucionado el problema prestaciones y pensional que desde este tiempo el estado les adeuda, puesto que no perciben un salario a pesar que mantienen hasta el día de hoy la presencia en su lugar de trabajo.
Por lo tanto, se hace necesario volver a poner en tela de juicio en la comunidad que las instalaciones y equipos del hospital están siendo subutilizadas, que es necesario imprimirle voluntad para volver a dar la reapertura del importante hospital, teniendo en cuenta las condiciones dignas con las cuales prestar el servicio de salud no sea más una mercancía, sino un derecho de todas y todos los ciudadanos y un deber del Estado.
Por este motivo, el San Juan de Dios ha sido victima de la ley 100 que ha promovido la precariedad del servicio de salud en Colombia, ha sido un ejemplo de la desidia del Estado para la atención de los más desamparados, e imprime en el sector la oscuridad perpetrada por la falta de voluntad de los gobernantes, al posar en sus alrededores lo que antes fue el hospital de la vida, el entierro de la salud de muchísimos colombianos.
Finalmente, a pesar de las condiciones de crisis en las cuales permanecía el hospital, se hacia gran esfuerzo por mantener la salud y la vida de los pacientes hasta las ultimas consecuencias, siempre se brindo una atención eficaz, a pesar del gran numero de pacientes que se acercaban a recibir atención medica, sin distinción de raza, condición económica, social, política.
Es claro, que los ciudadanos que todos los días recorren la carrera 10 y no conocieron el hospital, deben saber que este fue un nicho de vida, educación e investigación y que se quedaron postradas en el olvido, sin Juanes que lo defiendan y sin Dios que lo resucite a pesar de sus 444 años de existencia.
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